Carlos Vermut retrata el abismo de la pedofilia en 'la otra' gran sorpresa del cine espaol

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‘Mantcora’, la nueva e hipntica pelcula del director de ‘Magical girl’, irrumpe en Sitges como una propuesta tan brillante como incmoda en una temporada pletrica

El director de cine Carlos Vermut.JAVIER BARBANCHO

La suciedad siempre introduce un desorden. En la interpretacin ya clsica de Julia Kristeva, lo abyecto, lo que mancha, es todo aquello de lo que hay que deshacerse para alcanzar en su forma ms primigenia la identidad, o el yo. El problema es que todo eso de lo que nos desprendemos (las heces, el sudor, la orina, el semen ya estril) cada vez que hacemos acto de contricin, que tambin lo es de ablucin, en el bao simblico de una obra de arte es tan ntimamente nuestro que, llegado el caso, nos define an mejor que el ms noble y puro de los sentimientos. Mantcora’, la pelcula de Carlos Vermut que acaba de presentarse en el Festival de Sitges tras un estreno invisible en Toronto, es bsicamente una reflexin sobre lo oculto, lo incmodo, lo que sobra y, por ello, en su atrevimiento y claridad, acaba por ser la otra gran revelacin de un cine espaol que este ao ms que nunca no para de dar sorpresas; sorpresas luminosas celebradas con premios y, como es el caso, sorpresas oscuras. ‘Mantcora’, por dar con una rpida definicin, es exacta y perfectamente lo contrario a casi todo.

Cuenta el director que vivimos en “una poca de ‘avatarismo‘”. No lo dice por la inminente y entrega de la pelcula de James Cameron, aunque quiz tambin, como por el significado que ha adquirido, ahora ms que nunca, “nuestra dimensin virtual”. “Vivimos cada vez ms tiempo encarnados en nuestro reflejo dentro de cualquier red social que en eso cada vez ms diluido que todava llamamos realidad”, reflexiona por aquello de situar el paisaje de su pelcula. Y eso es bueno o malo? “Quiero creer que en cuanto paliativo que evitar la violencia en los cuerpos reales, es bueno. Cometer crmenes atroces [y, por ello, abyectos] en la virtualidad del ciberespacio puede convertir el mundo en un espacio ms civilizado y transitable”, dice. Y se corrige: “Por otro lado, a medida que nos despojamos de herramientas para comunicarnos cuerpo a cuerpo, cara a cara, nos encaminamos hacia la depresin primero y quin sabe si el suicidio despus. Por evitar un mal, caemos en un aislamiento [tambin l abyecto] que acaba por generar ms sufrimiento y dolor fsico, que no virtual”.

Mantcora‘ cuenta la historia de un diseador de videojuegos (Nacho Snchez) cuya profesin le permite (y obliga) imaginar en horario laboral bestias por definicin oscuras. Su historia en realidad no es ms que la de un hombre atormentado por un secreto inconfesable y extremadamente sucio; un secreto, otra vez, abyecto. El ms abyecto de todos: es pedfilo. Su pelea y tortura consiste en evitar dar el paso que haga de l un pederasta. Y es ah, en esa fractura entre el crimen imaginado o representado y el crimen ejercido, donde vive una pelcula eminentemente incmoda, arriesgada hasta la extenuacin y que nada tiene que ver (o tiene que ver por oposicin) con las lecturas conciliadoras y catrticas de xitos de la temporada del cine espaol como ‘Alcarrs‘ o ‘Cinco lobitos’, por citar a las ms evidentes. Los materiales con los que trabaja Vermut slo son tiles cuando desaparecen, cuando se los lleva el desage.

Carlos Vermut y Nacho S
Carlos Vermut y Nacho Snchez en un momento del rodaje de ‘Manticora’.

“Tendemos a bloquear lo que consideramos abyecto. Y la pedofilia es lo ms abyecto de todo. No tenemos problemas morales con la imagen de un gngster asesino, pero s con una persona que simplemente piensa, sin llevar a cabo, la posibilidad de la pedofilia. El impulso primario y hasta de supervivencia consiste en cortocircuitar todos esos pensamientos que lo nico que generan es trauma y frustracin. El problema es que si todo eso no encuentra salida acaba por materializarse, acaba por bloquearnos de forma completa”, reflexiona el director como si del propio David Cronenberg se tratara a la vez que l mismo dibuja el verdadero tamao del monstruo. No se trata de acercarse al horror de lo ms abyecto, sino de acariciar siquiera el dolor del que no puede dejar de sufrir.

Mantcora es una aberracin mitolgica que devora personas con cuerpo de len, cola de dragn y, lo ms pavoroso, cabeza humana. ‘Mantcora‘, ahora en cursiva, es una tragedia con estructura de pelcula de terror muy cerca del relato ortodoxo del hombre lobo, msica bailable y una voz desgarrada que, y por contradictorio que parezca, simplemente habla de amor. Un buen da el protagonista conocer a una persona (hipntica la presencia de Zoe Stein) que le devolver la posibilidad siquiera no tanto de ser feliz, que quiz tambin, como de simplemente no ser el que es por culpa de lo abyecto, de lo sucio, de todo lo que le sobra y, pese a ello, le define. Y as.

El resultado es una pelcula prodigiosa de estructura tan sencilla como densa. El desarrollo de la historia avanza de forma lineal, se dira que empujada por el destino, hacia lo inexorable, hacia un abismo incmodo que, como dira el filsofo, devuelve la mirada con un descaro satisfecho. ‘Mantcora‘ es la consumacin de una filmografa que ahora se desnuda de los malabarismos de anteriores trabajos, siempre pendientes de asombrar a cada paso, para ofrecerse con la misma claridad y peligro que un precipicio a los pies. Bienvenidos a la sala de las pinturas negras del cine espaol.

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Carlos Vermut retrata el abismo de la pedofilia en 'la otra' gran sorpresa del cine espaol