El siniestro futuro que imagina Mark Zuckerberg

“Aprecia el pasado, utiliza el presente, pero no tengas miedo a crear el futuro”. El anuncio de Meta, el nuevo proyecto empresarial basado en la realidad virtual e impulsado por Mark Zuckerberg para dejar atrás la defenestrada marca Facebook, salió a la luz pública hace pocos días. Es una pieza audiovisual que llama la atención tanto por su contenido como por su forma.

El creador del spot, pensado para las redes, tiene muy claro a quién se dirige: al público más joven. Un público que hace tiempo que se desconectó de Facebook y que se ha enterado hace poco que Instagram, la joya de la corona de la empresa, es tóxico para ellos. Y que Facebook lo sabía. Sumida en una colosal crisis de reputación derivada de la publicación de los Facebook Papers, el descrédito de Facebook se acerca a un punto de no retorno. En este contexto de desconfianza del público con la red social primitiva surge el gran bandazo de Zuckerberg. Meta e su apuesta para recuperar el favor de los ‘nativos digitales’, principales destinatarios de esta campaña publicitaria.

Propone un mundo que es verdad y es mentira, que es verdad y es ficción, donde no te puedes fiar de nada ni de nadie (…) un mundo que deja a más de la mitad de la población fuera


Lluís PastorInvestigador y experto en Comunicación 

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Mark Zuckerberg interactúa con su avatar en uno de los vídeos de presentación de Meta

FACEBOOK / Reuters

Podemos deducirlo por su ritmo aceleradísimo, por la música sincopada, por las imágenes que recuerdan a las de un videojuego o una película distópica. Pero también por su contenido −avatares que interactúan, viven y consumen en un mundo que desafía a las leyes de la física−, así como por los mensajes que se suceden: «Ya no existen las puertas cerradas ni las paredes», «Imagina un mundo en el que puedas verte representado tal y como quieres ser», «La larga distancia dejará de ser tan distante». La palabra «futuro» repetida a lo largo de todo el anuncio, aunque no se refiera a un futuro cualquiera sino a uno muy concreto. «No tengas miedo». Una “realidad” nueva que se nos invita a crear entre todos (cuantos más, mejor), aunque para ello tengamos que “usar” el presente y no simplemente vivirlo.


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“Hay un adjetivo que sintetiza la sensación que puede provocar este anuncio, que empezó a usar Freud y luego se aplicó a ciertos movimientos literarios: siniestro. Lo que te propone es un futuro siniestro. El ritmo de la campaña, súper acelerado, la música, que es una música que tensa y que no descansa, y sobre todo las imágenes, que son imágenes de un mundo que es verdad y es mentira, que es verdad y es ficción, donde no te puedes fiar de nada ni de nadie, donde los movimientos son violentos, donde todo se mueve demasiado deprisa. Es un mundo que deja a más de la mitad de la población fuera, eso está claro. Yo creo que los proyectos empresariales de un líder muestran los elementos clave de ese líder, y seguramente este señor es un tío siniestro”, opina Lluís Pastor, profesor universitario y experto en comunicación.

A muchos adultos este anuncio nos provoca una sensación de miedo, de repelús… cringe, como dicen los chavales



Filósofa y escritora

Nerea Blanco, filósofa y autora de Filosofía entre líneas (Grijalbo) cree que “a la mayoría de los adultos este anuncio nos provoca una sensación de miedo, de repelús, o de cringe, como dicen los chavales. Está el vídeo del anuncio, claramente enfocado al ritmo al que van los jóvenes de hoy: velocidad suprema, sensación de creatividad, movimiento, un poco en la línea de los anuncios de Apple. Luego hay otro vídeo más largo que curiosamente se centra más en el “para qué” lo usarían los adultos: reuniones de trabajo, pasar tiempo con gente que está lejos y que no podríamos ver de otra manera… 

El siniestro futuro que imagina Mark Zuckerberg
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En definitiva, maneras de teletransportarnos sin hacerlo. Este anuncio es más pausado y la intención que se transparenta en él es: os vamos a facilitar la vida”. Recuerda Blanco un tuit reciente en que se ve una fotografía de Zuckerberg paseando sonriente entre decenas de personas alienadas tras sus gafas de realidad virtual y que reza: Remember that drug dealers don’t do drugs (Recuerda que los traficantes no se drogan).

“Habría que analizarlo en conjunto con los otros vídeos que han salido, pero si nos centramos en este tendríamos que dividir el análisis en dos niveles”, señala Xavier Bassas, filósofo y profesor de Estudios franceses de la Universidad de Barcelona. “A nivel visual y a nivel ideológico”, continúa, “Este anuncio contiene todo lo que más daño nos ha hecho y nos hace en cuanto al consumo de imágenes, porque es un bombardeo constante, como en cualquier otro producto visual de gran consumo, que no permite la reflexión. Este recurso es típico de los vídeos musicales. No son imágenes contemplativas que te permitan ir a tu interior, sino que a los dos o tres segundos, cuando empiezas a entender lo que estás viendo, ya pasa a otra cosa, y esto no te permite reflexionar”, critica. 

No son imágenes contemplativas que te permitan ir a tu interior (…) a los dos o tres segundos, cuando empiezas a entender lo que estás viendo, pasa a otra cosa (…) no te permite reflexionar



Xavier BassasFilófoso y profesor universitario

Y continúa denunciando: “También es muy perverso el uso que hace de la imagen, esta mezcla de HD con granulado vintage. Por un lado vemos que hay mucho colorido, gente dibujando cosas en el aire, todo muy nuevo, pero por otro lado eso se mezcla con imágenes de granulado de vídeo VHS. Lo que se nos quiere decir es: esto viene de lejos, entronca con la tradición. En esta línea, también salen personalidades de cierta edad, pensadores y filósofos. El HD es el futuro y lo vintage es como que viene de lejos”, explica.

Facebook video

El vídeo de presentación de Meta combina imágenes de HD con otras de granulado vintage

LVD

Lo tercero que llama la atención a este filósofo y profesor es la sensación de “falsa transversalidad” que se quiere transmitir: niños, mayores, negros, blancos, orientales, distintas edades… “¿Por qué esto? Para decirte: sabemos cuál es la diversidad el mundo. Pero al final te voy a acabar creando una confusión entre lo real y lo virtual. Es muy falso”, afirma Bassas.

Esta plataforma se presenta a unos sujetos debilitados por la falta de complejidad de la cultura, vulnerables y fácilmente manipulables



Montse BarderiFilósofa y escritora

La también filósofa y escritora Montse Barderi opina que la publicidad de Meta parece “un anuncio del antiguo Second Life actualizado. Nos desconecta del mundo real y busca un internet mucho más inmersivo. El problema no es la plataforma, sino que esta se presenta a unos sujetos debilitados por la falta de complejidad de la cultura, vulnerables y fácilmente manipulables por culpa del debilitamiento de las humanidades y de los discursos complejos”. 


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Si nos fijamos bien en el anuncio, veremos que se presenta un ambiente absolutamente infantil. No te hace entrar dentro del cuadro de la Escuela de Atenas de Rafael, precisamente. Si fuese eso, entrar en museos o clases de cualquier parte del mundo, a mí quizá me interesaría. Pero insisto, los medios no importan, sino quiénes somos y en quiénes nos queremos convertir”, enfatiza.

Estamos cansados de nuestro propio juego de vivir, nos morimos de asco y aburrimiento. Y ahí entra Zuckerberg ofreciéndonos un metamundo que no es más que un transmundo para ateos



Eduardo InfanteFilósofo

Para el filósofo Eduardo Infante, Meta parece un mundo creado por aquellos que están resentidos con la vida: “Quizás fue Nietzsche el filósofo que mejor describió nuestra época nihilista y quien pueda explicarnos qué es lo que Zuckerberg ha creado con Meta. La esencia del ser humano es voluntad, es decir, no puede dejar de querer. Pero cuando no encuentra en el mundo cosa alguna digna de ser querida, cuando valora esta vida como algo despreciable, prefiere querer la nada disfrazada de un mundo verdadero. El ser humano, cuando vive una vida despreciable, se inventa otra vida mejor y termina viviendo por y para esa vida. Prefiere habitar en la nada que en este mundo que para él es mezquino. Prefiere amar la nada a la vida“. 

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Una de las imágenes promocionales de Meta muestra a Zuckerberg junto con el avatar de un medallista olímpico en esgrima

FACEBOOK / Reuters

“Aunque nuestra época es fundamentalmente atea, esto no ha supuesto una superación del nihilismo, sino todo lo contrario, su culminación. Y aunque desde que Dios ha muerto todo nos está permitido, lo asombroso es que todo nos aburre. Estamos cansados de nuestro propio juego de vivir y, en lugar de amar la vida, nos morimos de asco y aburrimiento. Y aquí es donde entra Zuckerberg ofreciéndonos un metamundo que no es más que un transmundo para ateos, para lo que Nietzsche llamó «el último hombre», ese ser que está tan cansado de vivir que hasta morir le cansa”, argumenta.


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“El problema es previo”, abunda Montse Barderi: “Todos estos juegos y entretenimientos, de una gran espectacularidad pero de poca profundidad, “atacan” a personas que ya no tienen la lectura y la cultura como base. Es decir, no es lo mismo ponerte a jugar después de haber leído muchas horas que pasarte la vida jugando. Además, no son entretenimientos inocuos. No están hechos para darte diversión, sino para convertir un universo paralelo en toda tu vida. 

Hoy, si quieres, Alexa te recuerda que tienes que comprar leche e inmediatamente hace el pedido en Amazon. Se trata, con Meta, de crear una realidad en la que vivas y te dediques solo a consumir. Hay estudios que demuestran que un niño que pasa más de dos horas frente a una pantalla verá reducido su córtex cerebral, su capacidad de concentración, de análisis… El antídoto es la cultura y la autoexigencia. Si no, podríamos convertirnos en adictos a las emociones de una alternativa que promete espectacularidad y cambios constantes”, advierte.

A chavales que pasan mucho tiempo con los videojuegos porque no quieren estar en el mundo real les va a provocar serios problemas de identidad y salud mental 



Nerea BlancoFilósofa y autora de Filosofía entre líneas

video FB

Otro ‘frame’ del vídeo de presentación de Meta

LVD

“A los chavales que pasan muchísimo tiempo con los videojuegos porque no quieren estar en el mundo real les va a provocar serios problemas de salud mental o de reconocimiento incluso de la identidad”, advierte Nerea Blanco. “Nos construimos una identidad en base a la historia que nos contamos y las acciones que llevamos a cabo. ¿Qué va a pasar aquí? ¿Tendremos una doble identidad? ¿Hasta qué punto se nos puede romper la idea del yo si ya de por sí vemos que los chavales tienen problemas con intentar entender que lo que ven en redes no es la realidad? ¿Cómo vamos a explicarles lo que pasa en un universo paralelo si los que podríamos educarlos en esto, y en ver las implicaciones sociales, políticas e individuales desde la filosofía y las humanidades cada vez vemos más reducidas nuestras horas lectivas?”, denuncia.

“La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿quién creará este metamundo, Zuckerberg o los usuarios? Y también: ¿quién crea a los tiranos y a los mesías? ¿Puede haber amo si nadie lo reconoce como tal?”, cuestiona por su parte Eduardo Infante.


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On 2 June 2021, Andre [NAME CHANGED], 14, stands in the grounds of a repurposed sports stadium in Carabayllo, a district in the north of Lima, Peru, while he waits for the time of his scheduled appointment to be seen at the Community Mental Health Centre that now occupies a building there.

At age 14, Andre [NAME CHANGED] considers himself open-minded and able to adapt to new circumstances. About two years ago, however, his mother, Roxana, received a distressed phone call from Andre’s school.

“He was under a desk, crying, and saying that he didn’t want to keep living,” Roxana said.

Roxana knew her son needed help. But she and Andre live in the northern outskirts of Lima, where they share a small room in an aunt’s house. The hospitals and private clinics were too far away – or too expensive. However, a visit to a local health centre provided them with public health insurance and a referral to the Community Mental Health Centre in Carabayllo, a 10-minute bus ride from their home.

The Community Mental Health Centre is housed in a repurposed municipal stadium and staffed by a multidisciplinary team that includes psychiatrists, psychologists, nurses, a social worker and pharmacy staff. The centre provides services aimed at preventing mental health conditions and specialized care for people with moderate to severe mental health conditions, including children and adolescents.

At the community centre, the professionals diagnosed Andre with anxiety and depression, linked in part, to his parents’ separation. He was prescribed an antidepressant and referred to a psychologist, psychiatrist and social worker for therapy.

“We made an integrated plan to help him understand and manage what he’s going through,” psychologist Yesica Chambilla said. “We provided him with tools to make his own changes.”

The mental health centre also provided guidance to Roxana, who plays an active role in her son’s care.

The integrated plan to respond to Andre’s ment

La enorme golosina que nos ofrece Zuckerberg (del alemán, «montaña de azúcar») también puede intuirse a través de las frases que se nos lanzan a lo largo del anuncio. En ellas, según Xavier Bassas, aparecen “tres nociones típicas, muy trilladas y que ya han sido muy utilizadas para engañarnos e incluso manipularnos en el pasado. Una es lo colectivo, lo segundo es lo multifuncional y la tercera es la idea del futuro o de lo posible”. Cuando la voz en off nos habla de un futuro “made by all” (construido por todos) aparece aquí la idea de lo colectivo. Ya no seremos solo consumidores, sino que también seremos productores, creadores de la red. 

Nos presenta es una idea de la colectividad pervertida y se pasa por el forro uno de los grandes problemas del mundo actual: la brecha de clases



Xavier BassasFilófoso y profesor universitario

“Lo que se nos presenta es una falsa idea de colectividad”, afirma este filósofo, y continúa detallando: “Ya se nos decía que Facebook y otras redes las creábamos nosotros, pero nos hemos ido dando cuenta de que en realidad estábamos manipulados, de que el interés principal no era ese, de que hay cuentas falsas, de que nuestros datos se utilizan para comerciar con ellos… Es una idea de la colectividad pervertida, una suerte de “ciudadanismo”, de usar lo social de forma perversa. También es falso porque tú no produces tu propio futuro, como te prometen, puesto que hay una cuestión que queda totalmente borrada de esta colectividad: la lucha de clases. “This future will be made by all of us”, dicen, pero ¿quién es este “all”? Se pasa por el forro lo que es uno de los grandes problemas de nuestro mundo actual: la diferencia de clases o la brecha cada vez mayor que se abre entre los megaricos y la clase media”, afirma contundente.

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Un fragmento de otro de los vídeos promocionales de Meta

META HANDOUT / EFE

También destaca en el anuncio, a decir de Bassas, la promesa de la plurifuncionalidad: jugar, socializar, aprender, colaborar. “La propuesta de Zuckerberg implica meter estos cuatro verbos, que él considera que conforman el mundo su totalidad, en un mundo virtual. Fuera se quedan cosas como el no hacer nada, que también es necesario y forma parte del mundo real, o relacionarse, que no es lo mismo que socializar… 

Se trata de una reducción del mundo real a lo virtual utilitaria, finalista y representativa”. No tengas amigos, socializa. No experimentes sensaciones, emociones o recuerdos: envíalas. “A lo mejor no hay que enviarlas, sino simplemente tenerlas, sentirlas y compartirlas, ¿no? Es una visión finalista orientada a encontrar la representación de ti mismo que tú quieres”, continúa denunciando Xavier Bassas.

Criticar un Facebook distópico no soluciona nuestra infomanía. ¿Qué sentido tiene criticar las redes desde Twitter?



Xavier BassasFilófoso y profesor universitario

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Un instante de la intervención de Zuckerberg durante el evento virtual Facebook Connect, donde la compañía anunció su cambio de marca a Meta

Michael Nagle / Bloomberg

Futuro, futuro y futuro, pero no un futuro cualquiera, puesto que en el anuncio de Meta solo se menciona uno. “El problema es que hay una monocromía en ese futuro. Por eso se nos dice “this future”, que es el de la falsa colectividad, de la representatividad que comentábamos. No de simplemente ser, sino de ser representado como yo deseo. Aquí solo hay un tiempo, y se obvia que puede haber otros futuros que no son ese, porque lo posible va mucho más allá de lo ultra tecnológico”, advierte este profesor de la UB. 


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“Criticar un Facebook distópico no soluciona nuestra infomanía. Si miras en Twitter verás muchos comentarios muy críticos con el vídeo, pero ¿qué sentido tiene? Las críticas se hacen desde dentro de Twitter, o sea que ya están alimentando ese mismo flujo de sentimientos, de reconocimiento, de lo falsamente colectivo que se quiere denunciar. Hay que darse cuenta de que nos tienen enganchados y de que tenemos un problema de infomanía que no se soluciona con este tipo de crítica”, concluye.

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